Un sutil cambio en la gestión de los viajes se está gestando bajo la superficie, impulsado por las necesidades de los viajeros y la rentabilidad de las empresas. Este cambio puede apreciarse en el creciente uso de las cabinas premium de las aerolíneas comerciales y de la aviación de negocios.
A pesar del mayor coste de estos desplazamientos, las empresas sopesan nuevos factores, como la escasez de mano de obra y la consiguiente necesidad de extraer hasta el último gramo de productividad de los viajes, al tiempo que se aseguran de que los empleados no se agotan. De hecho, un estudio reciente de Airline Reporting Corp. cuestiona la conveniencia de hacer hincapié en el ahorro de costes. Además, muchos clientes buscan ahora limitar el tiempo que pasan en el aeropuerto, utilizar el mejor servicio disponible y asegurarse de que disponen de todas las prestaciones necesarias para realizar su viaje de negocios.
Por ello, la aviación de negocios se ha convertido en una herramienta que las corporaciones utilizan con mayor frecuencia, incluso cuando se trata del servicio de atención al cliente de mandos intermedios o de representantes técnicos. Como afirmó Greg Raiff, Consejero Delegado de PJS, los clientes tienden a supervisar todas las ventajas de los reactores privados de negocios, que les aportan seguridad y protección, además de mitigar el riesgo de retrasos y cancelaciones de los vuelos comerciales.
Por otra parte, las compañías aéreas invierten cada vez más en la experiencia de la clase superior, pero los clientes habituales que compartieron su experiencia con el autor del artículo no suelen notar una gran diferencia en el servicio.
Si está interesado en seguir comparando las ventajas de los aviones de negocios y la clase business comercial, lea el artículo completo aquí.


